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Sociedad

Diálogo Gobierno-ELN, un reto para todos

25/07/2022
Por: Carlos Olimpo Restrepo S.- Periodista

Aunque la mesa se pueda instalar pronto, llegar a un acuerdo no sería fácil o rápido. La experiencia acumulada por diferentes unidades académicas y administrativas de la UdeA para la implementación del proceso con las FARC puede servir para apoyar la anunciada negociación. 

En la mesa de negociación entre el gobierno Santos y el ELN, instalada en Quito en 2017, se construyó una agenda de negociación que, según las declaraciones de esa guerrilla, puede servir como base para el diálogo con la administración de Gustavo Petro. Foto: archivo Presidencia de la República.

Menos de 24 horas después de que Gustavo Petro fuera electo presidente, el Ejército de Liberación Nacional —ELN— anunció su disposición a reanudar las negociaciones para poner fin a la guerra que libra contra el Estado colombiano, suspendidas desde enero de 2018, a lo cual el futuro mandatario agregó otro elemento: buscar un cese el fuego bilateral «con todas las agrupaciones armadas vigentes», como un primer paso en su objetivo de alcanzar una paz total. 

Petro sostiene que la mayoría de las negociaciones serán para acordar los términos del desarme y el sometimiento a la justicia de los integrantes de esos grupos armados, y unas pocas negociaciones tendrían carácter político, como sería el caso con el ELN. 

Pero para llegar a esa negociación, se deben resolver antes algunas situaciones. Según León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, lo primero es «incluir al gestor de paz, Juan Carlos Cuéllar, en el acuerdo nacional convocado por Petro», en referencia a un integrante del ELN y persona clave en los contactos entre el Gobierno y la guerrilla. También se debe «cumplir el protocolo para el regreso de los negociadores de Cuba y perfeccionar el cese de hostilidades iniciado con el Gobierno de Juan Manuel Santos»

La Universidad puede aportar 

Al avanzar en este escenario, cobra fuerza la posibilidad de que el ELN llegue más comprometido a negociar con el Gobierno. «En el comunicado (del 20 de junio de 2022) se reivindica la agenda construida y acordada con el Gobierno Santos. Esta constituye el avance más significativo en la historia del diálogo con el ELN y reclamarlo como un punto de partida es un asunto significativo», resaltó Hugo Buitrago Montoya, director de la Unidad Especial de Paz de la Universidad de Antioquia. 

El directivo afirmó que «a nosotros como Universidad nos interesa acompañar y apoyar este proceso, porque tenemos toda la disposición, todas las capacidades con las distintas áreas y facultades que han estado en estos temas, para poder acompañar un proceso en esa dirección. Como academia tendríamos mucho que aportar y mucho que decir». 

Buitrago dijo que lo que se plantea no es acabar un conflicto armado bilateral, sino resolver grandes problemas de carácter económico, político, social, cultural, que son las bases de la violencia histórica del país. «Por eso hay que construir propuestas creativas, audaces, disruptivas, para que podamos avanzar». 

El ELN es la guerrilla que más veces se ha sentado a negociar con el Gobierno. Desde la administración de César Gaviria hasta la de Iván Duque hubo procesos que se desarrollaron en países como Alemania, Cuba, México, Venezuela y Ecuador. 

Por ahora no está claro quiénes serán los negociadores del Gobierno de Petro, los del ELN seguirán siendo los que venían de la era Santos, para lo cual se prevé que la nueva administración derogue las órdenes internacionales de captura en su contra. Con esto resuelto, se estima que el Gobierno trabajará para instalar lo más pronto posible la mesa de conversaciones. 

«El hecho de tantas negociaciones es un reclamo constante al ELN, pero creo que aquí va a haber una novedad, es que el peso de la negociación recae, en un escenario como el que tenemos, muy fuertemente sobre la guerrilla», aseguró Adrián Restrepo Parra, profesor e investigador del Instituto de Estudios Políticos de la UdeA. 

El analista explicó que «lo que tiene el Gobierno para negociar, su agenda social y económica, pone en aprietos a la guerrilla. Si en los cuatro años del Gobierno Petro el ELN no firma un acuerdo, sería un grupo que se estaría enfrentando a su extinción, porque sería difícil encontrar otro Gobierno dispuesto nuevamente a sentarse a la mesa». 

Al respecto, Leyder Perdomo Ramírez, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UdeA, considera que la urgencia de instalar los diálogos es de los dos lados, pues el Gobierno también está interesado en que su objetivo de paz completa se alcance en los cuatro años de mandato

«Hay que tener en cuenta que la insurgencia tiene unos tiempos distintos, va a tratar de tensar la cuerda hacia unos aspectos programáticos —el extractivismo, la profundización de la reforma democrática, el cambio de doctrina militar— que son difíciles de negociar, porque no dependen solo de la voluntad del gobernante, sino que deben incluir a otros sectores por fuera del Gobierno», advirtió Perdomo. 

Diálogos diferentes 

En diferentes declaraciones, Gustavo Petro también ha dejado entrever la posibilidad de que el diálogo con el ELN permita la implementación de diálogos regionales. 

«Históricamente las negociaciones se han centralizado con el Gobierno nacional y se han evitado los diálogos regionales, pero cuando hablo de atrevernos a pensar en metodologías audaces y creativas, pasa por explorar la posibilidad de los diálogos regionales y locales», sostuvo Hugo Buitrago. 

Señaló que esa guerrilla construyó unos niveles de autonomía regionales grandes de sus diferentes frentes, pero con una centralidad sólida, como lo demuestran la articulación en torno a la Dirección Nacional y al Comando Central. «Por eso tenemos que ser capaces de explorar procesos de negociación que respondan a las lógicas de estas situaciones», puntualizó. 



Para Adrián Restrepo, esta posibilidad hay que mirarla con cuidado. «Lo mejor sería que esa guerrilla negociara de manera compacta. Ahí puede generarse una tensión, porque en un escenario de diálogos regionales, eso puede ser entendido desde la guerrilla como una acción de sabotaje de mando». 

Pero también, dijo el analista, la negociación no solo debe ser con una cúpula central, pues se corre el riesgo de que esta pierda el aval de algunos frentes y, por eso, sugiere una metodología combinada en la negociación. «El ideal es parar y desactivar la guerra mediante la desmovilización total del grupo, no en bloques», aseguró. 

Leyder Perdomo sostiene que debe haber espacio para esos diálogos regionales y sectoriales, no solo por las exigencias del ELN, sino porque «en el Pacto Histórico convergen un montón de sectores que podrían intervenir para opinar, formular demandas, y porque también algunas poblaciones diferenciadas reclaman ese derecho: víctimas, mujeres, población LGBTI+, grupos étnicos, organizaciones defensoras de DD. HH., el empresariado, entre otras». 

Aunque el optimismo en torno a esta eventual negociación es posible, se debe mirar con cautela, por estas y otras dificultades que puede traer una nueva mesa de conversaciones Gobierno-ELN. 

El escenario internacional 

La negociación entre la administración de Gustavo Petro y el ELN requiere de una recomposición de las relaciones exteriores de Colombia

«Los países garantes son fundamentales, y muy seguramente el restablecimiento de relaciones con el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela va a pesar en la agenda. También se debe hablar con el Gobierno de Cuba para crear condiciones para la negociación, esas dos relaciones son fundamentales», afirmó Adrián Restrepo. 

Hugo Buitrago recordó que una de las zonas donde el ELN más se ha fortalecido en años recientes es en la frontera con Venezuela, «y en esa perspectiva no es posible sacar de la ecuación al Estado vecino, en tanto que allí es el otro escenario de actuación de este grupo. Eso plantea una negoción compleja y difícil».

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