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Ciencia

Las mascotas ponen en riesgo a muchas especies silvestres

15/02/2024
Por: Carlos Olimpo Restrepo S. - Periodista

Cientos de millones de animales pequeños y medianos mueren cada año en cacerías de perros y gatos, tanto de los domésticos como de los que crecen en relativa libertad y de los ferales. Los seres humanos, que los han domesticado por siglos, tienen una gran parte de la responsabilidad en esta situación. 

Los gatos son unos grandes depredadores y, por tal razón, se debe tener una vigilancia mayor cuando viven en ambientes naturales, a fin de evitar problemas para los animales silvestres. Foto: Pixabay.

Los gatos son unos cazadores cuyo instinto, a pesar de la domesticación, permanece casi intacto. Los perros caseros no lo conservan con tanta fuerza, pero cuando se les da libertad o se les abandona en zonas naturales su descendencia puede recuperar las habilidades primarias y convertirse en animales ferales. Ambos son las mascotas más comunes en nuestro medio, y, de estas, los gatos figuran entre los depredadores que más animales pueden matar; por tal razón, pueden poner en riesgo la existencia de otras especies. 

La alerta la han dado desde diferentes centros de investigación de Estados Unidos, Australia, Israel, Nueva Zelanda, México o Brasil, por citar solo algunos, que señalan el peligro que implica para la biodiversidad este comportamiento, pues entre las presas de los gatos figuran roedores, reptiles, insectos, aves, peces y hasta mamíferos medianos. 

Este comportamiento no es solo atribuible a perros y gatos ferales —con vida e instintos silvestres—, pues también los que viven con alguna libertad entre sus casas y zonas naturales ocasionalmente atacan a otros animales. En Colombia, según un informe presentado en el Congreso de la República el 30 de enero de 2023, hay alrededor de tres millones de mascotas abandonadas, cuya alimentación depende en gran medida de lo que ellos mismos cacen, y en la naturaleza encuentran una gran despensa, en especial los gatos, como muestra un estudio de 2022 publicado en la revista Avian Conservation & Ecology. 

«Los animales ferales son los que implican un mayor riesgo para la fauna silvestre, pero los domésticos también son una amenaza, porque cada vez hay más encuentros entre domésticos y silvestres», dijo la profesora Claudia Ceballos, de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UdeA. Esta investigadora atribuyó lo anterior a que las zonas urbanas se expanden más hacia ecosistemas y a que los gatos mantienen sus instintos muy bien preservados.

El docente Alejandro Ramírez agregó que en el Valle de Aburrá, y en las áreas similares, se ha incrementado la presencia de zonas verdes y boscosas, «lo cual amplía la posibilidad de encuentros entre el mundo urbano y el silvestre». El experto en fauna silvestre recordó que «los más abundantes son depredadores, que además tienen unas condiciones favorables para la cacería muy por encima de cualquier depredador silvestre, porque tienen personas que los ayudan, les proveen refugio y alimento, que les atienden sus enfermedades, entonces surge la condición ideal para cazar, de manera efectiva, todo el año». 

Además de esto también hay riesgos epidemiológicos para la fauna silvestre por la contaminación generada por las mascotas, pues estas pueden trasmitir virus, bacterias o parásitos a animales que no están preparados para contrarrestarlos. 

«Dentro de las especies más afectadas por la depredación de perros y gatos pueden estar las aves migratorias, que después de miles de kilómetros de recorrido llegan por aquí muy debilitadas y eso las hace presas fáciles»:  Alejandro Ramírez, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias

Investigaciones en desarrollo
 

Viviana Hernández Montoya, profesora de parasitología de la Escuela de Medicina Veterinaria, señaló que una investigación que se adelanta en el Valle de Aburrá ha encontrado parásitos de perros y gatos en las heces de algunas zarigüeyas, en especial en las que viven en zonas urbanas, lo que da una idea de la contaminación de espacios verdes por parte de las mascotas. 

«Se puede estar dando un fenómeno de pseudoparasitismo en el que la zarigüeya no se contamina, sino que transporta los huevos de un sitio a otro y esto puede traer problemas para otras especies. Pero otros parásitos de nuestras macotas sí pueden, eventualmente, afectar a las zarigüeyas», anotó la investigadora. 

Y agregó que dentro de su estudio han atrapado perros y gatos, y hasta un conejo, en parques del Valle de Aburrá, «entonces debemos preguntarnos, como población, ¿qué es lo que estamos haciendo con nuestras mascotas, con nuestro ambiente y con los demás animales?, ¿cuál es el manejo que les damos y cuál es el efecto que causamos con esa tenencia en la naturaleza?». 

Sara Salomé Muñoz, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias y quien trabaja en conservación y manejo de fauna silvestre, también adelantó una investigación en áreas naturales protegidas del Valle de Aburrá, mediante la cual encontró que enfermedades como el distemper, o moquillo, y el parvovirus, muy comunes en los perros, se han empezado a observar en zorroperros, especie silvestre que habita en algunos corredores verdes de esta región. 

«Todas son consideradas áreas de recreación, por eso la gente puede ir allí con sus mascotas, muchas personas no les ponen traílla ni bozal a los perros, los dejan moverse libremente, no recogen sus heces. Este comportamiento puede llevar a que haya muchos animales silvestres afectados, aunque todavía no hay estudios concluyentes», resaltó la investigadora. 

La docente Claudia Ceballos indicó que, además, entidades ambientales como el Área Metropolitana y Cornare reportan cientos de animales silvestres atacados por perros, principalmente, «lo cual es un problema de bienestar muy difícil de manejar». 

Recoger las heces de las mascotas no es solo un asunto de estética, también es importante hacerlo para disminuir el riesgo de contagio de enfermedades a especies silvestres. Foto: Pixabay.

En la UdeA no se deben tener mascotas
 

La mayoría de los espacios de las sedes y seccionales de la Universidad de Antioquia son propicios para la fauna silvestre, tanto para la permanente como para la migratoria, y con el fin de protegerla no está permitido el ingreso de mascotas, aunque a finales de 2023 se aprobó el protocolo para autorizar la entrada de perros de apoyo emocional.

Las áreas de Gestión Ambiental y Seguridad a Personas y Bienes se encargan de atender las situaciones que se generan con las mascotas en los diferentes campus, con el fin de evitar afectaciones a la vida silvestre

En alianza con el Área Metropolitana y el Centro de Bienestar Animal La Perla, el personal de vigilancia y de gestión ambiental de la UdeA trabaja para atrapar perros y gatos abandonados en la Ciudad Universitaria, para proteger a la fauna silvestre que se mueve por este corredor verde, comprendido entre el cerro El Volador y el Jardín Botánico de Medellín. 

Es importante tener en cuenta no acercarse a las especies silvestres, ni siquiera para tomarse fotos, no tratar de cogerlas, acariciarlas o suministrarles alimentos; además, evitar que los perros autorizados para ingresar estén sin control en áreas donde habitan otras especies. 

Definiciones para tener claridad 
 

Fauna silvestre: «conjunto de organismos de especies animales terrestres y acuáticas que no han sido objeto de domesticación, mejoramiento genético, cría regular o que han regresado a su estado salvaje». Artículo 1, Ley 611 de 2000 

Animales domésticos: «los que pertenecen a especies que viven ordinariamente bajo la dependencia del hombre». Artículo 687, Código Civil.  

Aunque en la normatividad colombiana —leyes y sentencias de altas cortes— se habla indistintamente de mascotas y animales de compañía, no hay una definición clara. En proyectos de ley recientes se propone que mascotas se refiera solo a animales domésticos que conviven con humanos, con los cuales se establece un vínculo emocional, a los cuales se les brinda techo, alimento, medicina y se les atienden otras necesidades para garantizar su bienestar.  

Para el caso de los animales de compañía se propone que la definición se refiera a aquellos destinados a acompañar, guiar, proteger y apoyar a las personas en sus actividades rutinarias por alguna condición de salud física o emocional.

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