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Ciencia Sociedad Deporte Vida

Más «cannabis deportivo» y menos cannabis recreativo

29/09/2023
Por: Pedro Amariles Muñoz. Doctor en Farmacia —Homologado a PhD en Farmacología— y coordinador del grupo de investigación Promoción y Prevención Farmacéutica UdeA.

Desde el enfoque de políticas públicas, el uso de cannabis se asocia a fines terapéuticos y recreativos, según lo recalca el profesor e investigador de la UdeA, Pedro Amariles. Sin embargo, en este análisis académico, el doctor en Farmacia llama la atención sobre estudios y hallazgos recientes que plantean que a dichos fines se les podría sumar el «cannabis deportivo»: práctica regular de una actividad deportiva para activar el sistema endocannabinoide —SEC—, una alternativa que proporciona múltiples beneficios físicos y mentales.

Foto: Gabin Vallet / Unsplash. 

Tal como se destacó en una columna publicada en el diario El Espectador, en mayo de 2021 (1), los beneficios de la práctica regular de algún tipo de actividad física —mínimo 150 minutos a la semana— en el estado de salud de las personas son concluyentes. Además, cada vez se dispone de más evidencia de los efectos del ejercicio sobre el control de factores que afectan negativamente la salud, en especial cardiovascular, caso de los lípidos, la glucosa, la presión arterial y la agregación de plaquetas —asociada a la formación de trombos— (2). 

Por ello, desde una perspectiva terapéutica, la actividad física —ejercicio— moderada y realizada de forma regular, se podría asimilar a una especie de poli-píldora —«medicamento» con cuatro fármacos: cada uno con efecto hipolipemiante, antidiabético, antihipertensivo y antiagregante plaquetario, respectivamente—. Sin embargo, los mecanismos moleculares que explican los beneficios del mantenimiento de un estilo de vida activo, aún no son bien conocidos. 

En este marco, la hipótesis de la relación de la actividad física con la producción fisiológica de endorfinas —neuropéptidos opioides endógenos— y, con ello, el alivio del dolor y generación de bienestar, está siendo superada, debido a resultados de investigaciones más recientes, los cuales señalan otra posible explicación. De forma general, la identificación, además de endorfinas, de niveles mayores de cannabinoides endógenos en atletas, ha motivado el estudio y la generación de resultados que respaldan la «asociación, entre la práctica regular de actividad física regular y la activación del sistema endocannabinoide —“cannabis deportivo”—». Por ello, el aumento en los endocannabinoides, debido al ejercicio, en especial en deportistas que practican ejercicios de resistencia, caso del atletismo y ciclismo, se le atribuye el alivio del dolor —analgesia—, la generación de estado de calma, relajación o somnolencia —sedación—, la disminución de la ansiedad y de la depresión (3, 4). Además, del control de factores de riesgo cardiovascular (2). 

En este sentido, publicaciones recientes (2, 4) respaldan la asociación entre actividad física regular y aumento de los niveles fisiológicos de endocannabinoides y, con ello, beneficios para la salud de las personas. Por tanto, la implementación de políticas públicas, orientadas a incrementar la cantidad de personas que practican, de forma regular algún tipo de actividad física —deporte—, tendría efectos preventivos y terapéuticos adicionales. Además, es posible que, este tipo de políticas asociadas a «más “cannabis deportivo”», pudiesen contribuir a disminuir el porcentaje de personas que utilizan cannabis con fines recreativos —menos cannabis recreativo—.

¿Qué es el sistema endocannabinoide? 

De forma similar a otros importantes sistemas del organismo humano, como el caso del sistema nervioso autónomo simpático y parasimpático —el cual cumple un papel clave en las relaciones y respuesta de la persona a los cambios o alteraciones en el medio interno o en el externo—, el sistema endocannabinoide —SEC— cumple una función relevante en la regulación de varias funciones y mecanismos de las personas. Por ello, el SEC es responsable de «mantener el equilibrio —homeostasis— en el ambiente interno —temperatura, estado de ánimo y sistema inmunológico—, al igual que el balance energético —ingreso y salida de energía— en el ser humano. Además de regular los procesos fisiológicos, el SEC influye directamente en la ansiedad, el comportamiento/apetito alimentario, el comportamiento emocional, la depresión, las funciones nerviosas, la generación y protección de las neuronas, la recompensa, la cognición, el aprendizaje, la memoria, la sensación de dolor, la fertilidad, el embarazo y en el desarrollo pre y después del nacimiento (5, 6).

El SEC está integrado por cannabinoides endógenos, por receptores —sitios en las células a los que se unen los endocannabinoides, para generar los respectivos efectos— y por sustancias que regulan la cantidad disponible de endocannabinoides, mediante su producción o desintegración —enzimas—. La anandamida —AEA— y el 2-araquidonilglicerol (2-AG) son los endocannabinoides más importantes y mejor conocidos, los cuales se unen a dos tipos de receptores —RCB1 y RCB2—, con la finalidad de mantener/regular la homeostasis de varios procesos fisiológicos (5,6). 

El ejercicio y los beneficios en la salud

Foto: Anupam Mahapatra  / Unsplash. 

Tal como se ha registrado previamente, «existe evidencia suficiente del efecto clínico positivo, de la práctica de actividad física regular, en la prevención y control de varias enfermedades crónicas no transmisibles, por ejemplo, enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer, hipertensión, obesidad, depresión y osteoporosis; al igual que en la mortalidad prematura. Por ello, la actividad física mejora el estado de salud general y reduce el riesgo o el efecto negativo de varios factores en el estado de salud. Además, favorece un mejor estado de salud mental, destacándose, por ejemplo, el efecto en la disminución del estrés y en un mejor estado psicológico» (1). En este sentido, información reciente muestra que dichos efectos podrían ser explicados por la activación del SEC asociado al ejercicio (2). 

De forma general, se acepta que el ejercicio —activad física—, en especial de moderada-alta intensidad y de forma regular, favorece un aumento en los niveles de endocannabinoides —AEA y 2-AG— y sus receptores —RC1 y RC2— y, con ello, puede causar los efectos asociados a la activación del SEC, incluyendo el alivio del dolor, un estado de sedación leve, mayor euforia y sensación de mayor bienestar en general, debido a la disminución de la ansiedad y de la depresión, efectos atribuidos al aumento de aminas endógenas con dichas propiedades —como la dopamina y serotonina—. Por ello, se podría decir que, estos efectos, superan los buscados con el consumo de cannabis con fines recreativos, sin los riesgos asociados a esta práctica, incluyendo la posible contaminación de espacios de uso común (3, 4). 

Relacionado con la evidencia de la asociación entre actividad física y activación del SEC, se destaca la información de una revisión sistemática y meta-análisis reciente, la cual concluyó que el ejercicio agudo activa el SEC —aumenta los niveles de endocannabinoide—. Por ello, en algunos problemas de salud relacionados con la regulación/modulación del SEC, como la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático, la obesidad y la diabetes, el ejercicio puede verse como una intervención preventiva y terapéutica (4). Además, la actividad física puede mejorar la memoria y el rendimiento cognitivo de las personas, al tiempo que restaura el equilibrio entre los sistemas simpático y parasimpático, contribuyendo al funcionamiento armonioso del sistema nervioso autónomo, favoreciendo la disminución de la inflamación crónica y, con ello, prevenir la aparición de enfermedades crónicas (3). 

Por ello, se ve necesario la implementación y el fortalecimiento de políticas públicas, orientadas a motivar y a aumentar la cantidad de personas que practiquen de forma regular, programada —entrenada— e idealmente supervisada, de algún tipo de actividad física o deportiva. Con ello, se favorece el aumento los beneficios en salud y se minimizan los posibles efectos negativos, en especial las lesiones osteomusculares.

Es importante mencionar que, además de los endocannabinoides, el SEC también puede ser regulado/modulado por cannabinoides sintéticos: producidos en el laboratorio, como el dronabinol; o naturales: presentes en la planta de Cannabis Sativa, como el caso del delta-9-tetrahidrocannbinol y del cannabidiol, generando efectos similares a los descritos. Por ello, de forma general, desde el enfoque de políticas públicas, el uso de cannabis puede tener fines medicinales/terapéuticos: alcanzar efectos terapéuticos con la utilización de medicamentos basados en cannabinoides; o fines recreativos: aumentar la euforia y sociabilidad, asociado al riesgo del desarrollo de trastorno por consumo de cannabis y de dependencia (5,6).

Además, a estos términos se les podría adicionar «cannabis deportivo», entendido como la práctica regular de una actividad deportiva, con el fin de activar el SEC y, con ello, generar los efectos benéficos atribuidos a la modulación/regulación de dicho sistema (2-4). 

En definitiva, los resultados de estudios recientes respaldan la hipótesis de la activación del SEC asociado a la práctica de ejercicio, lo que genera disminución del dolor, de la ansiedad y la depresión, a lo que se suma sensación de euforia, relajación y bienestar; aunando a esto los beneficios probados del ejercicio en la prevención de enfermedades crónicas (2-4). Por ello, la implementación de políticas de «más cannabis deportivo y menos cannabis recreativo» podrían tener efectos en la salud física y mental de la población, lo cual debería ser objeto de investigaciones orientadas a verificar estos beneficios.

Referencias consultadas y recomendadas:

1. Amariles P. Actividad-ejercicio físico: hábito saludable con efectos positivos en el COVID-19. El Espectador; mayo 21 de 2021. Disponible en:
2. Charytoniuk T, Zywno H, Berk K, et al. The Endocannabinoid System and Physical Activity-A Robust Duo in the Novel Therapeutic Approach against Metabolic Disorders. Int J Mol Sci. 2022;23(6):3083. doi: 10.3390/ijms23063083.
3. Matei D, Trofin D, Iordan DA, et al. The Endocannabinoid System and Physical Exercise. Int J Mol Sci. 2023;24(3):1989. doi: 10.3390/ijms24031989.
4. Desai S, Borg B, Cuttler C, et al. A Systematic Review and Meta-Analysis on the Effects of Exercise on the Endocannabinoid System. Cannabis Cannabinoid Res. 2022;7(4):388-408. doi: 10.1089/can.2021.0113.
5. Lowe H, Toyang N, Steele B, Bryant J, Ngwa W. The Endocannabinoid System: A Potential Target for the Treatment of Various Diseases. Int J Mol Sci. 2021;22(17):9472. doi: 10.3390/ijms22179472.
6. Gottschling S, Ayonrinde O, Bhaskar A, et al. Safety Considerations in Cannabinoid-Based Medicine. Int J Gen Med. 2020;13:1317-1333. doi: 10.2147/IJGM.S275049.

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