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Diciembre, una fiesta para cuidar también la fauna doméstica y silvestre

28/12/2021
Por: Julián David Ospina Sánchez - Periodista

Mientras que para las personas los estallidos de pólvora, la música a todo volumen y miles de luces, constituyen tradiciones habituales de la temporada decembrina, los animales que habitan las ciudades llevan la peor parte: pérdida de orientación, atropellamientos, infartos, aturdimiento, estrés y agresividad, son algunos de los impactos de estas acciones en la fauna. Desde las Universidades, hacen un llamado por el cuidado, el cambio cultural y el reporte de eventos de este tipo.

Pese a los llamados contra el uso de la pólvora, cada año en la noche del 30 de noviembre, muchas aves pequeñas mueren durante la habitual alborada,  afectadas por el incremento en su ritmo cardíaco, debido a la excitación por las explosiones. Foto: Juan Pablo Hernández.

Luces, música a alto volumen y constantes explosiones por el uso de pólvora son ingredientes habituales en las celebraciones de fin de año en casi todos los barrios de los municipios del Valle de Aburrá. «Es como si la gente sintiera que sin esas cosas no hay fiesta y los daños ecológicos son hasta ahora incontables», expresó el médico veterinario, Elbert Ramos Espitia.

Más allá de las historias anecdóticas, como la mayoría de estas acciones se concretan en las noches, no se tienen estadísticas claras y se debe intensificar la investigación sobre los efectos reales, sobre todo de la pólvora, en la fauna silvestre de Medellín y su área metropolitana, dijo el coordinador del Laboratorio de Genética Animal de la Universidad de Antioquia, Iván Darío Soto Calderón. «Hasta donde sabemos los animales se desubican, cambian su ritmo cardíaco, huyen de sus nidos o guaridas, chocan con ventanales, son propensos a ser atropellados en las calles y presentan cambios en su metabolismo», argumentó.

En el caso particular de la quema de pólvora, los efectos nocivos para los seres vivos en general van más allá de las heridas por detonaciones o quemaduras, pues los niveles de luminosidad y la contaminación del aire también determinan los accidentes y enfermedades que presentan las diferentes especies en esta época del año.  

Por estas razones, las universidades de Antioquia y CES, junto con las corporaciones ambientales Corantioquia y Área Metropolitana, vienen adelantando un trabajo educativo en toda la región y abriendo espacios de discusión sobre el tema.

El pasado 20 de noviembre el programa Guía Cultural de la Universidad de Antioquia realizó el conversatorio: UdeA refugio natural de fauna silvestre: Cuidado de la biodiversidad en épocas decembrinas, en el que participaron el coordinador del Laboratorio de Genética Animal de la Alma Máter, Iván Darío Soto Calderón y el médico veterinario Elbert Ramos Espitia, responsable de los convenios de la Universidad CES con Corantioquia y el Área Metropolitana.

En esta labor los profesionales e instituciones que participan han identificado que entre noviembre y enero aumenta la atención de animales por politraumatismos y desubicación, por causas desconocidas. «En ese punto se pierde la estadística y no podemos decir con claridad que está pasando», anotó Ramos Espitia, docente de la Universidad CES y quien coordina los convenios de protección y conservación de fauna que esta institución desarrolla con Corantioquia y el Área Metropolitana.

Cuando no se producen cambios inmediatos como la pérdida de orientación o traumatismos, los animales silvestres alteran sus procesos alimenticios, sufren estrés, pierden el pelaje y se exponen en nuevos hábitats. 

La situación no mejora en el caso de los animales domésticos, entre los cuales se reportan generalmente infartos, aturdimiento, tensión o agresividad. «He conocido casos de perros que en vez de huir, se les tiran a los artefactos y sufren amputaciones, quemaduras e incluso mueren en el sitio», contó el profesor Soto Calderón.
    
Además de la pólvora, los alumbrados y las fiestas con equipos de sonido a volúmenes altos son motivos de desplazamiento de las diferentes especies. «Sin contar las aves y los reptiles, solo en el campus Central y la Ciudadela Robledo de la Universidad de Antioquia hay 12 especies de mamíferos silvestres y parece que ignoráramos esta realidad», manifestó Soto Calderón.

Mamíferos en la Alma Máter

De las 528 especies de mamíferos que hay en Colombia, según la Sociedad Colombiana de Mastozoología, 12 han sido avistadas en terrenos de la Universidad de Antioquia y en el corredor ecológico del cerro El Volador. Se trata de ocho clases de murciélagos, del tití gris, la zarigüeya, el zorro cangrejero y la ardilla.

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Las explosiones de la pólvora hacen que la mayoría de los perros se escondan, pero se están dando casos en los que atacan al artefacto y sufren las consecuencias directas. Foto: Unplash2. 

Cambio cultural

«Con el paso de los años hemos aprendido que con el tema de la pólvora hay que empezar por casa. También que explicándole a quienes se divierten de esa manera se pueden tener resultados», explicó Soto Calderón, quien insistió en que el regaño o el enfrentamiento verbal no sirven de nada para cambiar una conducta.

No es fácil, pero se puede lograr. «Yo soy de la Costa Atlántica colombiana y cada Semana Santa se tenía que comer tortuga hicotea y con un proceso argumentativo he conseguido que gran parte de mi familia no lo haga», indicó Ramos Espitia.  

Este cambio cultural también incluye dejar de comprar fauna silvestre en las carreteras, conducta que se incrementa en estos meses que para muchos son de vacaciones y viajan por las vías del país. «Los animales silvestres no son mascotas, no se visten, no se tratan como niños», llamó la atención el profesor Iván Darío Soto, quien explicó que más allá de las buenas intenciones, el conocimiento es fundamental para tomar decisiones acertadas sobre cómo relacionarnos con nuestra fauna.

Atención de emergencias

En los municipios del Valle de Aburrá, cualquier reporte de un animal herido debe hacerse a la línea telefónica 3046300090 del Área Metropolitana que atiende las 24 horas. El veterinario de turno decidirá si es necesario que acudan de inmediato al sitio o prestará asesoría a la persona que pide el servicio para que preste los primeros auxilios mientras llega la unidad de atención especializada.

En caso de que las personas deseen entregar una especie de fauna silvestre que está en cautiverio deben llamar a la línea de atención al usuario del Área Metropolitana: 3856000 extensiones 127 – 131 o dirigirse con el animal hasta las instalaciones del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe en la Calle 73 # 51D – 14.

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