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Más allá del tatuaje y el piercing

16/10/2019
Por: Rosa Angélica Zapata Gutiérrez, empleada y egresada UdeA

« ...  Hasta finales del Siglo XX, las personas tatuadas o perforadas, eran etiquetadas y rechazadas por la sociedad, dificultándoles la posibilidad de encontrar empleo, o encajar en determinados círculos sociales. Era más típico encontrar estas personas en el mundo del arte. En nuestros días, esta etiqueta está quedando en el pasado ... »

Cada día va en aumento la moda de los tatuajes y los piercings. Parece que muchos adolescentes, jóvenes, y algunos adultos están adoptando algunas de las costumbres de nuestros ancestros aborígenes, como lo son por ejemplo: Tatuarse en lugares visibles como el cuello, el rostro, las piernas, los muslos, los brazos, etc. Perforarse el ombligo, los labios, la lengua, las orejas, la nariz, las cejas, entre otras partes del cuerpo, para colocar expansores o piercings. También está de moda pintarse el cabello con colores llamativos y usar peinados exóticos, entre otras excentricidades.    

A pesar de que la tradición religiosa nos devela el cuerpo como el templo del Espíritu Santo (Corintios 6:19), porque en aquel tiempo se pensaba que el cuerpo no importaba y que había que complacer sus gustos, sobre todo en el tema de la sexualidad que rebosaba en los límites de la inmoralidad. Hoy escuchamos argumentos como: “Si me tatúo o me perforo, es para adornar mi cuerpo” o simplemente “para estar a la moda”.  

Cabe anotar que más allá de esa postura, este pensamiento lo que busca es simbolizar el poder que se tiene sobre el cuerpo mismo y desafiar algunos preceptos morales que existen sobre éste. Sin embargo, tatuarse la piel es una costumbre muy antigua. Un ejemplo de ello es la famosa momia Ötzi que data desde hace 5000 mil años atrás. Además, téngase en cuenta también que los aborígenes se pintan el rostro con fines muy específicos que aluden a sus tradiciones, según distintos rituales.

Hasta finales del Siglo XX, las personas tatuadas o perforadas, eran etiquetadas y rechazadas por la sociedad, dificultándoles la posibilidad de encontrar empleo, o encajar en determinados círculos sociales. Era más típico encontrar estas personas en el mundo del arte. En nuestros días, esta etiqueta está quedando en el pasado. 

Sin embargo, tatuarse podría volverse adictivo porque esto actúa sobre los sistemas de recompensa del cerebro ocasionando una sensación de placer que se le hace al individuo cada vez más necesaria, abriendo paso a la adicción, algo similar a la de otros compuestos como la morfina.

Además, con las perforaciones y tatuajes existen riesgos de complicaciones cuando no se tienen las condiciones necesarias de higiene. Pueden contraerse alergias por el contacto de la piel con las agujas, el metal y los pigmentos, infecciones como el tétanos y contrario a lo que piensa la mayoría, la mayor amenaza no es el VIH, sino la Hepatitis B y C. Por lo tanto, los tatuajes y las perforaciones son seguros siempre y cuando se tomen las medidas profilácticas recomendadas. 

No obstante lo anterior, varios estudios han arrojado diferentes apuntes en favor de los tatuajes. En primer lugar, el tatuador debe tener conocimientos básicos sobre la fisiología de la piel, porque la piel se renueva cada cierto tiempo y tiende a esconder o deteriorar el dibujo si este no está bien hecho. Para evitarlo, el tatuador debe introducir la tinta justamente en la dermis, una capa que, al ser más profunda que la epidermis, está preservada del descamamiento y deterioro causado por agentes externos, como por ejemplo, la luz solar. 

Pero esto no salvará los pigmentos del ataque del sistema inmune, porque el tatuaje es precisamente una herida y manda un regimiento de glóbulos blancos hasta ella degradando parte del tejido teñido, las moléculas de pigmento son demasiado grandes para ser extraídas en su totalidad, por lo que el tatuaje permanecerá en el sitio fijado, afectado solo por una leve inflamación que sanará en pocos días usando Gel PH Neutro y cubriéndola de la intemperie con papel film transparente que se adhiere a la piel protegiéndola e hidratándola.

Es de resaltar que recientes estudios realizados por un grupo de científicos de la Universidad de Alabama demostraron que los tatuajes tienen efectos favorables sobre el sistema inmune, debido al proceso descrito en el párrafo anterior y argumentan que cada vez que la persona se tatúa éste se reforzará como si se tratara de una vacuna.  

Se descubrió también que el científico Thomas Alva Edison, patentó una máquina creada para el trabajo de oficina y que la máquina que utilizan en la actualidad los tatuadores, es la versión actual de aquella invención.  

Por último, se ha comprobado que más allá del riesgo físico, existe un riesgo psicológico que deja el arrepentimiento cuando ya no se quiere el tatuaje y las secuelas psicológicas debidas al contagio de alguna enfermedad. Por eso es muy importante tener en cuenta que esta práctica, más que una moda, debe concebirse como una opción muy seria que debemos analizar antes de acogernos a ella.

Fuente:

https://definicion.de/excentrico/

https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/curiosidades-cientificas-sobre-los-tatuajes-961472042988

https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/teen/Paginas/body-piercings.aspx

https://www.sciencedirect.com/sdfe/pdf/download/eid/1-s2.0-S0213925104728312/first-page-pdf

https://www.redalyc.org/pdf/5517/551757322013.pdf

https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/teen/Paginas/body-piercings.aspx


Nota

Este es el espacio de opinión del Portal Universitario, destinado a columnistas que voluntariamente expresan sus posturas sobre temáticas elegidas por ellos mismos. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de la Universidad de Antioquia.

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