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domingo, 24 de mayo 2020
24/05/2020
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Generales

La protesta, vía de negociación

Se requiere que los estamentos faltantes de la comunidad universitaria expongan su pensamiento con relación a los sucesos en mención, ya que tanto profesores como egresados hacen parte del grupo social que le da vida, identidad y dinámica a la Alma Mater.

Cuando la gente decide expresarse públicamente, está dejando claro que algo no funciona bien y que se encuentra en desacuerdo e insatisfecha con aquello que altera la armonía y el funcionamiento como grupo social. Para ello, la sociedad, ejerce el derecho a la libertad de expresión y reunión tal como lo contempla la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Lo primero es el consenso que estandarice a los diferentes estamentos universitarios, al menos, en que se establece como válida la protesta como mecanismo constitucional de participación y de expresión del descontento en nuestra sociedad. Seguidamente debe aclararse que entendemos la protesta como crítica, reprobación o censura, y que por ello nos instalamos en la proporción del disenso frente a los que nos genera disconfort o descontento.

Estamos de acuerdo, sin discusión alguna, en protestar. La diferencia se ubica en la forma como la protesta debe realizarse. El uso de la fuerza y los choques entre participantes le resta legitimidad a la protesta que se pretende sea pacífica e inteligente, ya que se trasciende a la agresión, la alteración y el daño de la integridad física de las personas y los bienes tanto públicos como privados, al uso de medidas y aparejos violentos para equiparar o superar la fuerza del contrario, logrando así producir daños difíciles de prever en el momento de confrontaciones con ánimos agitados y de difícil control.

La protesta inteligente, debe entenderse como una invitación a negociar; es decir, a conversar, a encontrar puntos de quiebre de interés común entre las partes para avanzar en la solución de los conflictos, no en una forma de eliminar al otro e imponer nuestra opinión o punto de vista con relación a un tema en desacuerdo.

Cuando perdemos la capacidad de conversar y la mutamos por la capacidad de agredirnos, hemos perdido el rumbo sin discusión alguna. La mezcla de conductas violentas nos hace otros cuando actuamos en grupo. Se requiere una dirección entusiasta hacia la resolución pacífica de las situaciones de conflicto.

El enfrentamiento con artículos capaces de dañar la integridad física del otro y amenazar la vida, están en cuestión en los actuales momentos de nuestra historia. Preservar nuestra identidad y cultura está por encima de una buena riña, que solo desestabiliza y polariza preparándonos para el próximo encuentro violento. De nuevo la protesta inteligente es el llamado a todas las partes en desencuentro. La violencia debe ser excluida de todos los escenarios de participación y reemplazada por formas de construcción colectiva de acuerdos o pactos sociales que generen bienestar y desarrollo en medio de un entorno equilibrado y digno.

La violencia solo deja dolor, tristeza, frustración y deseo de venganza. Lo que requerimos en este país hoy, es otra cosa. Hagamos un alto que nos permita el dialogo entre los estamentos Universitarios y encontrar soluciones razonables en medio de negociaciones pacíficas con los entes Gubernamentales con respecto a la forma como ejercemos nuestro derecho a la protesta; y aquí el llamado es a las partes cuando se firma un acuerdo, para que lo vigilen, lo cuiden, lo monitoreen y lo cumplan. Un acuerdo o pacto social va más allá de la firma de un acto administrativo o documento vinculante en un momento dado, para luego convertirlo en un canto a la bandera.

La Universidad gestiona el conocimiento, no la violencia. La Universidad no es un escenario para la violencia y debe ser respetada como tal. En ello estamos de acuerdo en la Asociación de Egresados de Medicina y pedimos  a todos que abramos el debate para encontrar la ruta del conocimiento como parte de las soluciones inteligentes y pacíficas.

 

Sergio Duran Garcia                                

Presidente       

Lacides Arrieta Neira

Secretario

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